La Alegría Nunca Se Fue


Me sorprendo a mí mismo garabateando la palabra "alegría" en cualquier lugar sobre el que pueda arrastrar una pluma.

Esta palabra de siete letras está llena de la promesa de un corazón que es luz. Habla de una risa que viene de las profundidades de las entrañas y posiblemente de un poco de chocolate amargo. Mientras garabateo esta palabra “alegría”, miro fijamente las curveadas letras y me pregunto cuánto tiempo tendrá que pasar para que la recupere.

He aprendido que nadie está exento de la tragedia. No discrimina. Es pesada, oscura, y perturbadoramente estruendosa. Sus efectos realmente nunca se van... así que regreso a mi pregunta.

¿Cuándo?

¿Cuándo recuperaremos nuestra alegría? ¿En qué momento dejará de sofocarme la tristeza?

Estas son las preguntas que me he estado haciendo. Y encontré la respuesta.

Nuestra alegría nunca se fue. Sí, no se ha ido, sigue ahí, no se ha marchado. Verás, la alegría es completamente independiente de nuestras circunstancias.

Este versículo de la Biblia me golpeó en la cabeza.

“Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada.”

Santiago 1:2-4 NVI

Es imposible considerarse “muy dichoso”, lo es...

PERO DIOS HACE LO IMPOSIBLE.

Pero lo que esto me dice es que los momentos así, producen constancia. Hacen que madure, me complementan (ummm... ¿incluso si me siento como si alguien hubiera cavado agujeros en mi pecho?), y nada me faltará.

Sí, porque hay un momento para todo. Y así como la tragedia no discrimina, la alegría tampoco. ¡La alegría es luz, brillo, y sus efectos nunca realmente se van! Les llega a todos a su debido tiempo.

“Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo…”

Eclesiastés 3:1-8 NVI

“…Tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar…”

Eclesiastés 3:4 NBLH

Si bien ahora puede ser tu momento de edificar la constancia, madurar y completarte por medio de pruebas, debes saber que tu alegría no se ha ido. Ahora es mi momento de lamentos, pero volverá a llegar el tiempo de bailar. Llegará tu momento. Vendrá nuestro tiempo.

Te dejo con lo que Jesús dijo a sus discípulos,

“Lo mismo les pasa a ustedes: Ahora están tristes, pero cuando vuelva a verlos se alegrarán, y nadie les va a quitar esa alegría.”

Juan 16:22 NVI

Nada ni nadie podrá quitarte esa alegría.

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Alton, Tx, USA

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